¿Cómo evitar el desperdicio de comida?
La importancia de promover la sostenibilidad alimentaria
Gran parte del desperdicio de comida que generan las familias procede de alimentos que no consumen a tiempo o se han echado a perder. El resto es porque cocinan más cantidad de la que precisan y no guardan lo que sobra en la nevera o en el congelador. Por tanto, poner en práctica ciertas rutinas, como la cocina de aprovechamiento, te ayudará a lograr un importante ahorro y a proteger el planeta.
La Academia Española de Nutrición y Dietética propone una serie de consejos para avanzar hacia la sostenibilidad alimentaria. Te los explicamos.
¿Por qué es vital evitar el desperdicio de alimentos?
- El 40% del desperdicio de alimentos en Europa está conformado por los que los hogares tiran a la basura. Por ejemplo, en las casas españolas, van a la basura 26,2 millones de kilos de sobras. La mayor parte son frutas, lácteos, hortalizas y pan.
- Tirar alimentos supone desaprovechar su valor nutritivo, el dinero que te costaron y perjudica el medioambiente. Por consiguiente, tener habilidades para comprar, planificar, preparar o conservar los alimentos, y entender bien el etiquetado, te permitirá reducir tu producción de basura orgánica.
- Además, reutilizar los que no consumes o aprovechar todas sus partes supone apostar por una sostenibilidad alimentaria que beneficia a todos.
Conseguir un desperdicio cero de alimentos es posible si eres metódico a la hora de implementar rutinas sostenibles y disfrutar de la comida de aprovechamiento. Algunas de estas rutinas son las siguientes:
- Compra únicamente lo que necesitas: A la hora de ir al supermercado, cíñete a la lista que has preparado. Así evitarás comprar cosas que no necesitas y que pueden echarse a perder. Asimismo, asegúrate de la rotación de los alimentos en la despensa, nevera y congelador. De esta forma, llevarás un control perfecto y exhaustivo para cocinar o consumir antes los que más tiempo llevan almacenados.
- Conserva los alimentos según su naturaleza: Consume o cocina los que sean frescos envasados antes de que alcancen su fecha de caducidad. En el caso de que la hayan superado, no los tires. Siguen siendo seguros un tiempo, incluso cuando hayan superado la fecha de consumo preferente.
Puedes adoptar medidas muy sencillas y eficaces. Así, por ejemplo, si eres una de esas personas que cocinan habitualmente, prepara las raciones exactas y adapta su tamaño a los comensales. Si te sobra comida, guárdala en frío y consúmela en 48 horas o en dos o tres meses si la congelas.
Asimismo, ten en cuenta que puedes usar los restos de carnes o pescados para salteados, croquetas o fondos para pasta, arroces o patatas. Y si has organizado una comida familiar y ha habido excedentes, prepara unos tuppers para compartir.
¿Cómo hacer comida de aprovechamiento con frutas y hortalizas frescas?
- Muchas permiten consumirlas con piel, siempre que esta no suponga una barrera. En caso de que las peles, emplea esta parte como ingrediente para otras preparaciones. Por ejemplo, puedes añadir las peladuras de tomate trituradas al sofrito, los gazpachos, utilizarlas para untar el pan de bocadillos y canapés o para caldos y cremas.
- Por su parte, las de calabacín, zanahorias, chirivías o nabos quedan bien en caldos y cremas. Las de frutas son ideales para batidos, licuados o compotas. También las puedes desecar al horno o microondas para decorar postres o tentempiés a modo de chips.
- En cuanto a las partes externas y tallos de coles, lechugas, coliflor o brócoli, aprovéchalas para caldos, purés, salteados, tortillas, revueltos, sopas juliana, sofritos, etc. Las frutas muy maduras, úsalas para zumos, licuados, salsas para carnes, purés o compotas, helados, mermeladas, etcétera. De igual forma, puedes congelarlas y consumirlas en esas mismas preparaciones más adelante.
Con respecto a las frutas y hortalizas que tengan una parte dañada, retira una zona amplia alrededor del daño y aprovecha el resto para consumir o cocinar. Tampoco rechaces la compra o consumo de frutas y hortalizas feas, pues son igualmente comestibles y mantienen sus características sensoriales y su valor nutricional. Por lo demás, si eventualmente dispones de una gran cantidad de frutas y hortalizas frescas, haz conservas para consumir a lo largo del año.
¿Cómo aprovechar carnes y pescados?
- Los huesos y espinas eliminados antes de cocinarlos, la piel de las aves o las partes más grasas de las carnes, así como las cabezas y aletas de pescados, son ideales para hacer caldos. O puedes congelarlos para emplearlos más adelante.
- Por otro lado, si se aproxima su fecha de caducidad, cocínalos y consúmelos en 2 o 3 días. También puedes congelarlos para utilizarlos más adelante, el mismo día de su descongelación.
- Por último, en el caso de los embutidos curados que tengan moho, no hay problema. Tan solo elimina esa capa y consume el resto.
¿Cómo sacar el máximo partido a los lácteos?
- Reducir el desperdicio de productos lácteos es más fácil de lo que piensas. Ajusta la compra de los que requieren frío, es decir, yogures, quesos frescos o leche pasteurizada, al ritmo del consumo y evita comprar en exceso. Sin embargo, nunca debes tirar las leches fermentadas, como el yogur o kéfir, si exceden de su fecha de consumo preferente. Puedes tomarlas perfectamente en los días siguientes.
- En cuanto al moho que, eventualmente, tienen los quesos curados o semicurados, lo puedes eliminar y consumir la parte no afectada. En cambio, si aparecen en quesos frescos o yogures, es mejor que deseches todo.
- En lo referente a los quesos curados que se hayan quedado muy secos o duros, rállalos o tritúralos para salsas, pastas o cremas. Del mismo modo, puedes fundirlos para tortillas o revueltos.
¿Cómo aprovechar el pan?
- Has de saber que es preferible comprar hogazas antes que barras, pues se mantienen frescas durante varios días. Por otro lado, puedes congelarlo en porciones si no consumes todo en el día o has comprado más de lo habitual.
- Si se pone duro, úsalo para rallar, espesar salsas, añadir a cremas, gazpachos, purés de verduras o legumbres, o como picatostes. Te dejamos algunas recetas de aprovechamiento con pan duro y otras fórmulas para sacarle el máximo partido en tu cocina.
Reciclar antes que tirar
Si las instalaciones municipales lo permiten, tira el resto de alimentos al contenedor marrón de orgánico. Además, puedes reciclar parte del orgánico para hacer compost en casa. Para ello, utiliza un recipiente específico o, simplemente, entiérralo bajo tierra en el jardín o en las macetas de tu terraza.
En definitiva, las rutinas para evitar el desperdicio de comida son muy sencillas de llevar a cabo y ya son habituales en sectores como la hostelería. Ya hemos normalizado que nos preparen para llevar a casa lo que nos ha sobrado al salir a comer o cenar fueran. Son gestos responsables, sostenibles y de ahorro. ¿Por qué no practicarlos en casa?