Propiedades del pollo y otras carnes de ave
¿Qué carnes podemos considerar de ave?
Las carnes de ave incluyen una gran variedad de especies, desde las más comunes, como el pollo, pavo, gallina y codorniz, hasta otras menos habituales como el pato, faisán, pularda o ganso. También se engloban dentro de este grupo algunas aves de caza, criadas para el consumo humano.
Las carnes de ave forman parte del grupo de las carnes blancas, igual que la de conejo. Estas se diferencian de las carnes rojas en que tienen un menor contenido en grasas saturadas.
A nivel consumo, este tipo de carnes son las más comunes en la dieta mediterránea (junto con la de cerdo), y dentro de los tipos de carne de ave, la de pollo es la más común.
Beneficios de comer pollo y otras aves
A nivel nutricional, algunos beneficios del pollo y otras aves son los siguientes:
- Bajo contenido en grasa: En comparación con carnes como la de cerdo o ternera, el pollo y otras aves tienen menos grasas saturadas. Además, al retirar la piel, se reduce aún más su contenido graso.
- Alto aporte de minerales: Son ricas en fósforo, importante para la salud ósea, y en selenio, un destacado antioxidante.
- Vitaminas y proteínas: La carne de pollo, entre otras, aporta proteínas de calidad, así como vitaminas B12 y B16.
- Fácil digestión: Su bajo contenido en grasa intramuscular la hace más digestiva, ideal para todas las edades y estados de salud.
- Textura y sabor: Tiene un sabor suave y una textura blanda, lo cual hace que sea muy aceptada en todos los grupos de edad y en todos los estados de salud y enfermedad.
- Diferencias según el tipo de ave: Aunque el perfil nutricional es similar, algunas especies destacan por su mayor aporte de hierro, como el pato o las aves de caza.
Recomendaciones de consumo de la carne de pollo y otras aves
Para seguir una alimentación equilibrada, se recomienda no superar las 3 raciones semanales de carne y priorizar el consumo de carnes de ave. Es importante también limitar el consumo de carnes procesadas (fiambres, hamburguesas, embutidos), ya que su consumo excesivo se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, obesidad o diabetes tipo 2.
Actualmente, en España se consumen unas 2 raciones semanales de carne de ave (259 g por persona), mientras que el consumo de carnes procesadas es casi diario (32,38 g por persona).
Cómo disfrutar de la carne de ave en la cocina
Una de las ventajas de este tipo de carne es su versatilidad, ya que se adapta a una gran variedad de recetas y métodos de cocción:
Se puede cocinar a la plancha, al horno, guisada o en sopas. Además, es rápida a la hora de cocinarla.
Combina muy bien con arroces, legumbres, hortalizas, patatas, especias y hierbas aromáticas.
La carne de pollo y otras aves tiene la ventaja de que no necesita mucho tiempo de cocinado.
Consejos para elegir y manipular la carne de ave
A la hora de comprar carne de ave en el supermercado, se recomienda escoger aquellas que estén certificadas con criterios de bienestar animal, como, por ejemplo, la carne que encontrarás en ALDI. Además, la carne de ave es altamente perecedera y debe manipularse con cuidado para evitar intoxicaciones alimentarias:
-
Mantener la cadena de frío y consumirla pronto.
-
No lavar la carne antes de cocinarla.
-
Evitar la , usando utensilios y tablas diferentes para cada alimento.
-
Cocinar bien la carne, asegurando que el interior alcance los 70ºC.
En conclusión, el pollo y otras carnes de ave son una fuente de proteínas de calidad, con menos grasa que otras carnes y fáciles de cocinar. ¿Ya sabes cómo las vas a preparar en tu próxima receta? Aquí te dejamos algunas ideas:
La imagen de cabecera de este contenido ha sido modificada con asistencia de IA, pero bajo instrucciones específicas, iteración, supervisión y filtrado humanos. Advertimos no obstante que podría contener alguna imprecisión, por lo que recomendamos cautela en su uso e interpretación.