Cómo conservar queso: consejos prácticos para evitar desperdicios
¿Cómo es posible que simplemente con tiempo, leche y cuajo se pueda elaborar una infinita variedad de quesos tan diferentes? Solo en España tenemos la suerte de contar con 26 quesos con denominación de origen protegida. Y a cuál más delicioso. Parece mentira que, a pesar de que cada uno presuma de una identidad propia, todos se encuentren con el mismo hándicap al llegar a casa: no saber cómo conservar queso correctamente.
¿Fuera o dentro de la nevera? ¿Con el envoltorio original o papel film? ¿Quizás al vacío? Silencio.
En ALDI queremos que aprendas cómo conservar queso de la mejor manera, se lo merece. Y tú también, porque lo degustarás en su máximo esplendor hasta el último día. ¿Te pica la curiosidad?
5 tips para conservar el queso en casa durante más tiempo
Lee con atención los siguientes consejos para convertirte en el/la sabelotodo del queso, ese manjar que nos trae de cabeza a más de uno/a. ¿Spoileamos? Hay dos factores claves para alargar su vida útil: la temperatura de conservación y el envoltorio. Vamos allá.
#1 ¿Se puede dejar el queso fuera de la nevera?
Por fin damos respuesta a una de las preguntas que más quebraderos de cabeza nos trae. Afirmativo: el queso se conserva mejor en la nevera. Como es un alimento vivo necesita un ambiente fresco para que no se eche a perder. Así de fácil. Lo único que debes tener en cuenta para degustarlo con todo su sabor y textura es sacarlo del frigorífico unos minutos antes de consumirlo. Tiene que estar a temperatura ambiente. ¿Prometes hacerlo? Valdrá mucho la pena.
#2 Fíjate en la temperatura de conservación del queso
Quédate con que no todos los quesos tienen la misma temperatura de conservación. Esta varía en función de la edad, el tipo de leche que se ha utilizado en su elaboración y la dureza, entre otros factores. TToma nota de las siguientes indicaciones para conservar queso en la nevera correctamente:
Los quesos de pasta blanda, como el queso fresco, el queso de Burgos, Gorgonzola u otros más tiernos prefieren las temperaturas bajas, entre los 4 y 8 grados. Por consiguiente, guárdalos en la parte más alta de la nevera. Créenos, se conservarán mucho mejor.
Los quesos duros y con mayor curación se mantienen mejor a temperaturas altas, es decir, entre los 8 y 12 grados. Así pues, guarda este tipo de quesos en la parte inferior o en los cajones del frigorífico. Tu paladar lo agradecerá.
#3 Cómo conservar el queso una vez abierto y según su tipo
Para que el frío de la nevera no reseque el queso es vital que envuelvas cada tipología con el envoltorio más adecuado. Recuerda siempre la siguiente premisa: el queso no quiere plásticos. Por lo tanto, retira el envoltorio en cuanto llegues a casa. ¿El motivo? Porque este material impide que transpire. Después, guarda el queso con el envoltorio que requiera. Para ello, sigue nuestra guía:
Cómo conservar el queso fresco o tipo Burgos
Como estos quesos sueltan mucho líquido una vez abiertos te aconsejamos que los guardes en un recipiente hermético, con un trocito de papel de cocina. Luego, mételo en la nevera. El papel irá absorbiendo el exceso de líquido del queso. Eso sí, deberás cambiarlo cada día para evitar que se generen malos olores y se transfieran al queso.
Cómo conservar el queso tierno
¿Cuál es el mejor envoltorio para esta clase de queso? Tic, tac, tic, tac. Solución: para que mantenga sus propiedades organolépticas intactas solo tienes que conservar el queso en papel de horno. Y directo al frigorífico. Hazlo sin pegarlo demasiado ni dejarlo excesivamente suelto. El término medio hará que el queso respire, impidiendo que se seque.
Cómo conservar el queso semicurado y curado
Con el método del paño. Se trata de colocar el queso en un plato y cubrirlo con un trapo limpio de algodón humedecido. También puedes envolverlo 360º, tú decides. Acto seguido, llévalo a la nevera tal cual o bien en un recipiente para minimizar su olor. #ALDIconsejo: si quieres presumir de un queso de 10 hasta el último día, procura cortarlo por un lado diferente cada vez (y si no sabes por dónde empezar, aquí te explicamos cómo cortar queso (según el tipo), o unta sus caras con un poquito de aceite de oliva. Misión cumplida.
#4 Acaba con el moho de una vez por todas
El moho es parte del encanto de algunos quesos, como el famoso roquefort, el camembert o el brie. Repetimos, “de algunos quesos”. El resto debe estar exento de moho. Si detectas que aparece en quesos que han estado envueltos durante demasiado tiempo o en aquellos de carácter más húmedo, hay que actuar. Siempre que no sea tarde, evidentemente.
En variedades de curados, semicurados y añejos, es decir, en quesos de corteza dura, simplemente puedes retirar con un cuchillo bien afilado la parte afectada. Créenos cuando te decimos que el sabor del interior del queso no se habrá visto afectado. Sin embargo, acuérdate de cortar más allá de la parte enmohecida, al menos 1 centímetro más. Nada de apurar.
#5 Conserva queso en aceite de oliva
¡Atención! Si nunca has probado esta técnica para conservar el queso fresco, tierno o semicurado, lánzate. Porque el aceite de oliva hace auténticas maravillas con el queso. No te arrepentirás. Lo único que tienes que hacer es cortarlo a dados, introducirlos en un tarro de cristal y cubrirlos con aceite de oliva virgen extra. Si quieres darle un toque extra de sabor al queso, aromatiza el aceite con hierbas, especias y granos de pimienta. A tu gusto, cocinitas.
Ten en cuenta que debes dejar el queso en aceite por lo menos un par de semanas antes de consumirlo, así absorberá todo el sabor de la conserva. Ten paciencia, my friend. Este fantástico invento culinario hará que tu queso dure en perfectas condiciones por más tiempo, concretamente entre 2-3 meses. Es recomendable que se guarde fuera de la nevera, en un lugar fresco.
#ALDIconsejo: a los quesos de cabra les sienta de maravilla el tomillo y el romero, los de vaca se tornan más exquisitos si se aromatizan con un poco de trufa y a los de oveja el picante les va como anillo al dedo. Ahí queda eso. ¿Oído cocina?
Errores que debes evitar al conservar queso
Conservar el queso como se merece no es tarea sencilla, por esta razón compartimos algunos de los errores más habituales que se suelen cometer. ¡No caigas en ellos! Son los siguientes:
- No retirar el queso de su envase de plástico original. Recuerda que debe respirar.
- Envasar el queso al vacío. Así no es feliz, ya que acumula mucha humedad.
- Conservar el queso en papel de aluminio. No olvides que también impide una correcta transpiración. Por el mismo motivo, tampoco lo metas directamente en un recipiente hermético. Descubre en nuestro post las mejores alternativas al papel de aluminio.
- Consumirlo justo cuando lo saques de la nevera. No olvides que debes dejarlo que se airee al menos 30 minutos antes de hincarle el diente.
- No tener en cuenta el tipo de queso para conservarlo a su temperatura adecuada, del mismo modo que no emplear el envoltorio que mejor guarde sus propiedades organolépticas.
¿Se puede congelar el queso?
La eterna duda: ¿el queso se puede congelar o es mejor dejarlo fuera del congelador? La respuesta rápida es sí, algunos quesos sí se pueden congelar, aunque no todos reaccionan igual al frío extremo.
Los quesos duros o semiduros, como el parmesano, el gouda o el emmental, se llevan bastante bien con el congelador. Un truco: córtalos en porciones o rállalos antes de guardarlos en una bolsa hermética, así los tendrás siempre listos para tus recetas sin perder sabor.
En cambio, los quesos blandos (tipo brie o camembert), los azules (como el roquefort) y los cremosos de untar no son muy fans del congelador. Su textura se altera y pueden perder ese “no sé qué” que los hace tan irresistibles. Mejor consérvalos en la nevera y disfrútalos tal cual.
¿Y los frescos? También puedes congelarlos, pero es posible que suelten algo de agua al descongelarse. Por eso, te recomendamos usarlos cocinados: en una lasaña, en una crema… y quedarás de diez.
Conclusión: cómo conservar queso sin desperdicios
Ahora que ya sabes cómo conservar queso de todo tipo y evitar desperdicios, toca ponerlo en práctica. Aplícalo con tu queso fresco, curado, de cabra o de oveja. Se lo merece.
>> Ah! Y si quieres saber más sobre la conservación de alimentos y evitar de esta forma el desperdicio alimentario te contamos cómo hacerlo en nuestros posts sobre:
- Cómo conservar los plátanos para que duren más tiempo.
- Cómo abrir, pelar y conservar un aguacate una vez abierto.
- ¿Se pueden congelar las fresas? Aprende cómo conservarlas.
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