Se armó el belén, el árbol y hasta ¡la marimorena!

Sabemos que en el mundo hay dos tipos de hogares: los que huelen a Navidad desde la mismísima puerta de entrada y los que tienen solo un pequeño detalle para que la familia sepa en qué fechas estamos. Al final, aunque un salón tenga más Papás Noel que toda Laponia junta o solo haya un miniárbol aparcado en el pasillo, la Navidad se cuela en todas partes. Para que la tuya no se quede atrás, te regalamos algunas ideas que le darán a tu casa el puntito navideño justo… o un pelín más.

 

Los clásicos siempre funcionan

Si eres de árboles cargados de espumillón y bolas de Navidad y no entiendes unas fiestas sin un montón de figuritas repartidas por los muebles de casa, es porque te encanta la decoración más clásica. Combina un color cálido con uno más frío en el árbol (por ejemplo, unos elementos rojos y otros plateados) para conseguir un abeto elegante y corónalo con una gran estrella. Además de las bolas, puedes optar por colgantes de materiales como la madera que contrarrestarán los brillos del espumillón o las bolas. Para el resto de la casa, la madera también es tu mejor amiga, así como otros elementos naturales como las piñas secas.

 

Todo al rojo. O al verde. O al dorado…

Piensa en una casa muy navideña. ¿La tienes? Sí, hay decoración roja, verde, dorada, plateada, blanca… Si no te gusta lo que ves, te proponemos que uses elementos de un mismo color. Los tonos rojos lo pueden inundar todo y son supernavideños, mientras que el dorado o el plateado tienen el toque brillante que todos esperamos en estas fechas. Pero si lo tuyo es sorprender, el blanco es tu mejor aliado. Apuesta por toda la decoración en ese color (con toques metalizados o de cristal) y la Navidad más nevada habrá llegado a tu hogar.

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Un poquito es suficiente

Tu máxima en la vida es “menos es más”; por eso, la Navidad es un pequeño quebradero de cabeza para ti. No te preocupes, siempre hay un punto justo para todo. Puedes darle un ligero toque festivo a tu salón con muy pocos elementos. Las figuritas de madera en tonos claros, las estrellas colocadas en lugares discretos o las velas de diferentes tamaños en un mismo color son objetos que añadirán atmósfera navideña a tu casa sin restarle elegancia.

 

Papá Noel pone la mesa

Si algo hacemos en estas fechas es reunirnos para degustar un menú tras otro. Por eso el menaje y la decoración de tu mesa son muy importantes. No tienes por qué guardar una vajilla y una cubertería especiales para estas ocasiones, aunque siempre son una buena excusa para comprar unas nuevas. Lo importante es cómo vistes la mesa. Los manteles de colores claros con algún detalle bordado, los centros de mesa naturales (hechos con plantas secas) y los elementos decorativos divertidos, como pequeños renos o abetos, son suficientes para que, antes de que lleguen los platos, tu comedor ya sea un sitio especial.

 

Dale tu toque

Con los días festivos que se acercan, tendrás tiempo de crear tus propios adornos, que harán que todo el mundo te pregunte: “¿Cómo lo has hecho?”. Nosotros te proponemos una manualidad muy sencilla que puede ser el toque más original de tu mesa: convierte una servilleta de papel en un divertido árbol para poner en los platos y verás como conquistas a tus comensales.