Nos encanta pasarlo de miedo

Estamos de acuerdo en que a todos nos gusta pasar un pelín de miedo. Si no es así… ¿por qué miramos películas de zombis o pagamos para entrar en la casa del terror en el parque de atracciones? Porque sabemos que esos sustos bajo control nos dan un pequeño subidón de adrenalina que tiene su punto. Quizá también por eso una fiesta como Halloween ha llegado para quedarse… y a todos nos encanta.

Si ya eres un experto decorando calabazas o, por el contrario, has decidido vivir tu primera fiesta del terror en casa, te vamos a dar unas cuantas claves que van a hacer que te lo pases genial sintiendo un pelín de terror.

Los básicos para una noche terrorífica

Vestir tu casa para esta espantosa fiesta es muy sencillo. Empieza llenando cada rincón con telarañas. Estira una guata de algodón y verás como consigues hilos y más hilos de seda de araña. No puede faltar, tampoco, una calabaza de Halloween. Vacíala con una cuchara con cuidado de no romperla, dibújale unos ojos y una boca terroríficos y corta la corteza para darle vida. Si pones una vela en su interior, conseguirás un efecto… ¡espeluznante!

¡Ah! Un detalle importante: guarda la pulpa de tu calabaza y podrás hacer un espectacular bizcocho como este.

Si no puedes con ellos, ¡únete a ellos!

Si tu casa va a llenarse de monstruos de todas las edades, lo mejor será que intentes hacerte pasar por uno de ellos, así vivirás el ambiente de esta noche en tu propia piel.

Seguro que los más pequeños de la casa tienen superclaro qué clase de monstruo quieren ser. Déjales escoger sus disfraces y no necesitarán nada más para convertirse en unos diablillos. Para unirte a ellos siempre puedes usar alguna prenda negra y algo de maquillaje para resaltar tu faceta más terrorífica, pero si quieres ser una auténtica criatura nocturna, quizá deberías atreverte con una peluca, una máscara o un gorro de bruja para meterte en el papel.

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A nadie le asusta un dulce

De la invasión zombi, de las mordidas de hombres lobo y hasta del hechizo de una bruja, puedes salir ileso, siempre que, cuando llamen a la puerta, tengas a mano el mejor antídoto. Pero tranquilo, que no necesitas ir en busca de ninguna extraña pócima. Una cesta llena de caramelos y golosinas te mantendrá a salvo de su temido “truco o trato”. Eso sí, ¡ojo con las raciones!

¿Cómo aterrorizar la velada?

Para que tu fiesta tenga un éxito espantoso, solo tienes que tener en mente una cosa: tus invitados vienen dispuestos a pasar mucho miedo, o al menos ¡un poquito!

Puedes proponerles algunas pelis de miedo para disfrutar de un rato escalofriante sin moveros del sofá. Vete preparando unas palomitas, deja que elijan ellos la peli y poneos cómodos.

Pero por si esta maratón no fuese suficiente, quizá deberías guardarte un as en la manga y darles un sobresaltante apretón con una mano de goma, dejar una enorme tarántula de juguete en el sofá o cualquier otra cosa que se te ocurra. ¡No olvides que tú también tienes que pasarlo bien!

Quizá los más pequeños no estén tan curados de espantos como los mayores, así que para ellos será mejor algo menos impresionante. Quizá les baste con una serie de pruebas y juegos a la escalofriante luz de las velas.

Anímales a que dibujen el monstruo más terrorífico o proponles jugar a un escondite con muchos sobresaltos. Pero no lo alargues mucho. Tenéis que guardar energía para hacer una ronda nocturna por el vecindario en busca de caramelos y debéis estar alerta… ¡Es la noche de las brujas!