Lo primero es lo primero, o sea, el desayuno

Si, como dice el refrán, lo que bien empieza bien acaba, iniciar la mañana con un desayuno en condiciones es la mejor garantía para tener un muy buen día desde el principio hasta el final. La primera comida de la jornada es tan importante como el resto, ya que tomar un desayuno completo y con el tiempo necesario te ayudará a empezar con ganas y te dará la energía suficiente para afrontar lo que haga falta.

A QUIEN MADRUGA… EL DESAYUNO LE ESPERA

Como indica la propia palabra, desayunar es romper el ayuno, es decir, ingerir alimentos por primera vez en el día. Por lo tanto, puedes desayunar a las 7 de la mañana o a las 2 del mediodía, pero lo habitual es hacerlo en las primeras horas de la jornada. Hay quien prefiere hacerlo justo al levantarse y hay quien espera a llevar un rato de pie. Sea como sea, las cosas buenas se merecen su tiempo. Por eso es importante dedicar un rato a desayunar con calma y así empezar el día con buen pie. Puedes dejar preparadas algunas cosas la noche anterior (como frutas ya peladas y cortadas a trozos) e incluso congelar algunos ingredientes como el pan para tenerlo siempre a mano. Con estos trucos podrás ganar esos 5 minutos extras para sentarte con tranquilidad y afrontar la jornada con más ganas que nunca.

Tazón de cereales junto a azucareros

Y SI LE PONES…

Hay tantos desayunos ideales como personas. Aplica la misma lógica que al resto de comidas del día y aliméntate con ingredientes ricos y variados que te aporten los nutrientes necesarios y que sean siempre lo más sanos posible. ¿Lácteos? Claro, pero no tiene por qué ser siempre leche. Puedes tomar todo tipo de quesos, yogures, kéfires… Si mezclas estos dos últimos con tus frutas preferidas o con cereales, estarás preparando un bol cargado de energía positiva y sabores. ¿Te gusta lo salado? Los bocadillos o las tostadas siempre son una buena opción. Escoge tu pan favorito e innova con el relleno para crear combinaciones nuevas cada día. Te damos ejemplos: pan con pipas, queso de untar y salmón ahumado; un buen mollete con tomate untado, aceite de oliva y tu embutido favorito; una tostada de pan de trigo y centeno con rodajas de aguacate, queso fresco, un buen chorro de aceite de oliva y unas hojas de albahaca; o un bocadillo con un delicioso toque italiano: un panecillo con pipas, mortadela de Bolonia, rúcula, unas lascas de queso Grana Padano y aceite de oliva.

CUANDO NECESITAS UN EXTRA…

Hoy has decidido que, aunque haga frío, vas a salir con tu bicicleta, bien equipado y cargado de energía para enfrentarte a la carretera y empezar bien el fin de semana. En ocasiones así necesitarás un buen aporte de energía y eso lo conseguirás con barritas de cereales o galletas integrales. Además, siempre puedes llevártelas contigo para que te ayuden a subir ese repecho que a veces se te resiste.

EL ‘BRUNCH’, UN DESAYUNO A LO GRANDE

Aunque parezca una moda de los últimos años, el ‘brunch’ es una tradición que ya existía en el Reino Unido a finales del siglo xix. ¿En qué consiste? Muy sencillo: en fusionar el desayuno y la comida en el periodo de tiempo que va desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde. ¿Y qué se toma? ¡Todo lo que se te ocurra! El ‘brunch’ acepta combinaciones de cereales, lácteos, embutidos, huevos, quesos, ahumados, fruta, bollería, repostería… Pero si hay un plato estrella en este almuerzo, ese es los huevos benedictinos. Para que te estrenes a lo grande con tu ‘brunch’ casero, te dejamos la receta y un aviso: será tu primer almuerzo de los próximos fines de semana.