El decálogo del veranista

Existen dos maneras de vivir el verano: esperando a que lleguen las vacaciones para poder disfrutar del buen tiempo o aprovechando desde el primer rayo de sol para sentir que ya estamos en esta época del año. A los del segundo grupo nos gusta llamarnos “veranistas”, porque somos esas personas que hacemos todo lo posible para que el verano sea más verano, y queremos que tú lo vivas así.

¿Quieres saber si eres un auténtico veranista? Lee este decálogo y seguro que te sientes identificado con más de uno de sus puntos.

Los veranistas de ALDI
  1. Empezamos a tomar el sol a finales de marzo.

Porque para disfrutar del calorcito no hay que esperar a las vacaciones. Aprovechando los primeros rayos de la primavera podemos empezar a notar ese gustito que tanto nos apetece sentir al tomar el sol, pero siempre con responsabilidad y usando la protección adecuada.

  1. Comemos zanahoria porque creemos que mantiene el moreno.

Con lo que cuesta conseguir ese bonito color bronceado nos agarramos a todos los trucos y remedios para que no se vaya. Pero si queremos una piel cuidada sabemos que lo que de verdad importa es utilizar productos solares que protegen, hidratan y ayudan a disfrutar del sol sin dañar la piel.

  1.  Sabemos que el primer helado inaugura el verano.

Dicen que los helados son solo para el verano… claro, porque en cuanto te comes uno te invade esa sensación tan veraniega de estar a gustito en la playa. O en la piscina. O en una terraza refrescándote. Además existen tantos que hay un helado para todos los gustos y momentos: conos, bombones, tarrinas, para niños, sin azúcar, sin lactosa… ¡hasta ecológicos!

  1. Comemos una tajada de sandía, y otra, y otra, porque total… ¡solo es agua!

Vale, sabemos de sobras que la sandía es mucho más que agua, pero es que está tan rica y refresca tanto… que no nos podemos resistir a comer un trozo tras otro. Los veranistas disfrutamos de cada sandía, melón, melocotón, ciruela o cereza porque sabemos que estas frutas frescas forman parte de los mejores recuerdos del verano.

  1. Nos volvemos bilingües: pedimos ‘chips’ y berberechos.

Aunque no sepamos idiomas, al final nos entendemos con gente de todo el mundo, porque con un poco de desparpajo e imaginación, hablamos todos las lenguas. Y ya que nos ponemos creativos, también combinamos todo tipo de snacks con algo tan rico como las latas de conserva: ¿‘chips’ y berberechos? ¿nachos y aceitunas? ¡Claro, todo suena bien!

  1. Nos ponemos crema solar por protección… y porque huele a verano.

Cuando llegas a un pueblo costero antes que el olor a mar, llega a tu nariz el aroma de los protectores solares que cubren la piel de los veraneantes. Los auténticos veranista sabemos lo importante que es cuidar de la piel y que hay un protector para cada ocasión: para la montaña, para la playa, para practicar deporte, para hacer turismo… Y el más importante, ¡el de los peques de la casa!

  1. Sabemos perfectamente cuántas latas caben en nuestra nevera de playa.

Los veranistas somos auténticos expertos en llevar todo lo necesario en nuestras visitas a la playa: palas, gafas de submarinismo, pasatiempos, toallas para toda la familia, algo que picar y, por supuesto, refrescos para todo el día. Por eso sabemos al milímetro la capacidad de nuestro maletero, mochila o nevera, así seguro que no nos falta de nada.

  1. Tenemos un único hashtag para todas nuestras fotos: #AquíSufriendo

¿Para qué complicarse buscando una etiqueta para cada foto? #playa #verano #beach #instalikes… Es mucho más fácil encontrar uno único con un toque de ironía que le diga al mundo que estemos donde estemos, es verano y nos encanta. ¿En la oficina comiéndonos un helado? #AquíSufriendo ¿En la terraza de casa picando algo? #AquíSufriendo. Y así, hasta que cambiemos de estación.

  1. Nos alimentamos a base de gazpacho.

O de salmorejo. El caso es que los veranistas tenemos el primer plato clarísimo: porque nos encanta el sabor de las verduras, el toque a aceite de oliva, lo bien que va para refrescar… y porque podemos disfrutar de algo tan rico en cuestión de segundos si hay un envase fresquito siempre en la nevera.

  1. Nos pasamos el año recordando el verano anterior… hasta que llega el siguiente.

Porque aunque los veranistas disfrutamos de todos los días del año, tenemos un auténtico amor (de verano) con esta estación. Por eso hacemos todo lo posible para que el verano sea un poquito más verano y llenar nuestra memoria de buenos y soleados recuerdos.