Convivir con tu mejor amigo

CONVIVIR CON TU MEJOR (Y PELUDO) AMIGO

Compartir tiempo y espacio con tu mejor amigo siempre es divertido. Y si es una bolita de pelo que está ahí cuando la necesitas, que mira la peli que quieres sin rechistar y que, además, te motiva a hacer deporte a diario, mejor que mejor. Para que un momento así sea inolvidable, te convendrá saber algunas cosas para que las buenas costumbres estén siempre presentes.

Lo que aprendes de pequeño es para siempre

Si sabes que no te importaría compartir colchón con tu adorable bolita peluda, llévala a dormir contigo. Pero si vas a querer un poco de intimidad y ser el dueño de tu sueño, entonces será mejor que tenga su propia cama y que se acostumbre a dormir cerca… pero en su lugar.

Claro que podréis disfrutar de una siesta juntos de vez en cuando, pero mejor en el sofá. Al despertar, les das un par de pasadas a los cojines y a tu ropa con un rulo de láminas adhesivas y ¡listo! De todos modos, también sería buena idea que le buscaras un cojín para que tenga su propio espacio también en el salón y así estar juntos, pero no revueltos.

Somos lo que comemos, y ellos también

Si convives con perros y gatos, ya te habrás dado cuenta de que pueden llevarse perfectamente, salvo a la hora de comer. Seguro que has pillado a tu amigo canino con el hocico metido donde no le llaman. Sí, justo en el comedero que no es suyo. Y cuando le riñes, te mira como diciendo: “La comida para gatos está más rica que la mía”. Pero no te ablandes, que este par no está hecho para comer lo mismo.

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La alimentación de tus mascotas es tan importante como la tuya. Al igual que tú ya no te alimentas de potitos, los perros y gatos adultos necesitan una alimentación diferente de la de los cachorritos. Lo mejor es que busques el pienso o las latas que necesitan y que sean tan especiales como él lo es para ti.

Cada cosa en su momento

No importa a qué hora llegues a casa, siempre te encuentras con un recibimiento de cinco estrellas con un extra de cola tintineante, pero aunque te apetezca quedarte con tu perro al calor de tu hogar tras un día duro, él necesita salir y lo ideal es adoptar una rutina que le permita coger buenos hábitos y aprender a esperar. Sácalo siempre a las mismas horas y salid los dos igual de bien equipados. Engancha la correa a su collar y no te olvides de las bolsitas…

Los mininos hacen que este proceso sea mucho más fácil. A ellos no les gusta dejar sus cosas por ahí. De modo que solo tienes que reservar un rinconcito para su caja de arena y él se encargará de casi todo. ¡Eso sí!, cambiar y mantener la caja limpia te toca a ti.

Un amigo de premio

Ya no te imaginas tu casa sin su comedero, su cama, incluso sin alguna de sus trastadas, que se las perdonas porque se hace querer. Ver la peli mientras le acaricias la tripa, la cara con la que te mira cuando cocinas o tener que dejar lo que estás haciendo porque no puede esperar a que le lances su juguete favorito son cosas que acaban sacándote una sonrisa.

A ellos también les gusta que los sorprendan, así que premia de vez en cuando su amor incondicional con un delicioso snack o algo de comida especial por sorpresa. Al fin y al cabo, eso hacen los amigos, ¿no?